Que difícil resulta estacionarse en la ciudad de San Francisco de Macorís, que incómodo y estresante es tener que dejar su carro estacionado en una de las calles del centro de la ciudad. Primero, como todas las ciudades que crecen, es poco probable conseguir un espacio vacío y segundo porque donde quiera que te desplazas te encuentras con unos personajes que supuestamente están cuidando tu vehículo. Personajes que, al momento de verte tratando de estacionarte, rápidamente te abordan y “desinteresadamente” te ayudan a estacionarte. Claro está, que el interés viene al momento de irte; ya que si no le das una pequeña cantidad de dinero por sus supuestos servicios o si le das una cantidad que no corresponde con tu porte o estilo recibes además de varias maldiciones, tu dinero de vuelta tirado en el piso por TACAÑO. En un día que se tengan que hacer varias diligencias en el centro lo recomendable es dejar su carro en un solo sitio y hacer todo caminando, porque de lo contrario fácilmente deja RD$200.00 distribuidos cuando termine.
El otro día hablaba con Franklin Santos sobre los parquímetros de Santiago y me dijo que aquí también teníamos parquímetros al referirse a estas personas, que de muy mala gana, están apostadas en nuestras calles brindando seguridad para nuestros vehículos. Lamentablemente este es el país donde vivimos y hay que aprender a lidiar con todo eso, pero también creo se le debe de poner algún tipo de control a esta situación. En este país la excusa para todo es que “yo soy padre de familia” y con esta frase, como punta de lanza, la gente hace lo que quiera mientras las autoridades ignoran estas situaciones tan molestas; obviamente porque eso no les beneficia para sus aspiraciones políticas.
También se me olvidaba mencionar que además de ofrecer seguridad te venden accesorios de carros que son difíciles de conseguir para todas las tiendas de repuestos y sin embargo para estas personas es tan sencillo como dar una vuelta por el centro para tener tu pieza lista. Lo peor del caso es que mucha gente se las compra no sabiendo que hoy se las consiguieron a ellos y mañana esa misma pieza faltará en su vehículo.
Yo no estoy en desacuerdo con que la gente se gane la vida de manera honrada y civilizada; siempre y cuando esta actividad se realice con respeto hacia los demás y teniendo bien claro que quien se estaciona no está obligado a darle un centavo a nadie.